Hjällbo 1968-2018, la Brasilia Europea en Gotemburgo

© Joaquim Tarrasó

Últimamente se ha estrenado el documental EUROPAS BRASILIA (1), un film dirigido por Carl Pontus Hjorthén, y que trata sobre la situación actual de Häjllbo (*), uno de los barrios de la periferia de Gotemburgo. Situado en el Noreste de la ciudad, fue construido en la década de los 60. Eran los tiempos en los que Suecia vivía en el punto álgido de su progreso económico y social. Hjälbo representaba la implantación de un nuevo modelo. La ciudad ideal que debía convertirse en el epicentro de la sociedad sueca, en el símbolo de su fortaleza y su progreso. El proyecto formaba parte del programa del millón de viviendas promovido por el gobierno, que debía paliar el enorme déficit de vivienda que todo el país sufría en aquel tiempo.

Hoy en día unos 2,5 millones de ciudadanos viven en viviendas relacionados con ese programa (25% de la población). Con relación a Gotemburgo, según datos demográficos, en los suburbios del noreste de la ciudad viven casi exclusivamente población de origen inmigrante. En contraposición al Centro y de otras zonas de la ciudad donde el porcentaje es insignificante. En Gotemburgo, como gran parte del país, hay pues un gran problema de segregación. Según palabras del director, un abismo. Hjällbo forma parte de las llamadas áreas vulnerables (2), en términos de la policía sueca, son aquellas áreas con un índice elevado de criminalidad y exclusión social. De las 61 áreas catalogadas como vulnerables en todo el país en el año 2017, 60 forman parte del programa del millón de viviendas.

La película sigue la trayectoria de Sagal Adan Husseini, una chica de origen somalí nacida en la década de los años 90 y que ha vivido toda su vida en el barrio, tiene por tanto un conocimiento muy cercano. La chica es el vehículo por una serie de entrevistas a diferentes especialistas en el campo de la arquitectura y el planeamiento, la sociología y la economía que aportan diversidad de perspectivas, contextualizan y dan una visión histórica de la transformación del barrio a lo largo los años.

 

La época de expansión

La sociedad sueca se modernizó económicamente y social en un periodo de crecimiento ininterrumpido que se inició en la década de los 40 y duró alrededor de 25 años. El motor de este desarrollo económico fueron las exportaciones, principalmente de la industria del sector de la ingeniería. En este contexto, Gotemburgo, sede de empresas como VOLVO, SKF o de algunas de los astilleros líderes a nivel mundial de la época, fue una de las ciudades con mayor crecimiento de toda Europa. Como consecuencia de esta expansión, se inició un proceso migratorio de llegada, tanto desde las zonas rurales del país como más allá de las fronteras. La ciudad crecía y necesitaba acomodar los recién llegados.

En contraposición al vigor económico, la ciudad presentaba un grave déficit de vivienda. La escala de la ciudad no se correspondía a su proyección. Además, Gotemburgo se caracterizaba por tener unos estándares muy bajos de vivienda, incluso a nivel europeo. La gente vivía en pisos oscuros, húmedos y pequeños; sin agua caliente y con baños comunitarios. En resumen, la ciudad estaba masificada y había que construir una nueva. En palabras de Torsten Henriksson, responsable de planeamiento de la ciudad de Gotemburgo (1955-1970) había una Renovación Urbana radical, se proponían derribar todo lo antiguo, erradicar la pobreza y la injusticia social para crear mejores condiciones para la industria y la vida de los trabajadores. En la nueva ciudad, la segregación por renta estaría completamente prohibida. 

 

Los grandes programas

En 1964 se instauró el Comité Gubernamental de Rehabilitación, para definir las políticas de expansión urbanística que debían representar una mejora de los estándares y permitir la implantación de un nuevo modelo de vivienda social. El rápido desarrollo urbanístico llevó al gobierno a apoyar las operaciones a gran escala, la modernización de la industria de la construcción, y en particular la de la vivienda. La época se caracteriza por los grandes programas de reforma a nivel nacional. Estos se llevaron a cabo con técnicas de planeamiento relacionadas con análisis de sistemas inspirados en el racionalismo radical de las fuerzas de defensa de los estados unidos (3).

Las grandes empresas de construcción tomaron el control del mercado adoptando la arquitectura funcionalista como modelo, todo desde la perspectiva de la ingeniería, verdadera alma de la transformación del país. Las empresas contratistas, no los arquitectos, tomaron el control de esta transformación con el objetivo de encontrar soluciones que abaratasen los costes. El gran proyecto de país de este período fue el llamado Programa del millón de viviendas. Este planeaba construir 1.000,000 de viviendas en una década, del 1965 hasta 1974. Suecia en aquel tiempo se presentaba como líder mundial en la producción de viviendas, en pocos años pues el país cambiar la situación y se solucionaron gran parte de los déficits que había en cuestión de calidad de la vivienda para adoptar un de los estándares más altos de toda Europa.

La Brasilia Europea 

En ese contexto de bonanza económica, Gotemburgo lideraba el crecimiento a nivel nacional.

Su industria y su puerto, el más importante de toda la región, hacían posible imaginar un escenario en el que la ciudad se convirtiera en el motor de toda Escandinavia. Hacía falta construir una nueva ciudad, la ciudad ideal, una ciudad pensada para la clase media trabajadora sueca. Políticos y arquitectos de la época viajaron a Brasil. La nueva capital del País Sudamericano era el símbolo de la híper modernidad, la ciudad moderna construida en medio de la jungla, y además en poco más de tres años. Así decidieron construir el nuevo Gotemburgo, lo que llamaron Hjällbo, la ciudad Noreste en medio de los bosques de las afueras de la ciudad y por un máximo de 200.000 habitantes siguiendo el mismo modelo.

Hjällbo tenía que seguir los principios de la ciudad ideal pensada para Le Corbusier en su propuesta de ville Radieuse. La ciudad verde, iluminada, conectada con sistemas de transporte eficientes, que debía contribuir a crear una sociedad mejor. Situada a 15 minutos en transporte público del centro de la ciudad, con sus barrios conectados a las zonas de producción industrial mediante modernas infraestructuras. Hjällbo era el modelo que mostraba la perfección del planeamiento sueco y de los métodos de construcción industrializada. Según publicidad de la época, todo dimensionado con generosidad, pero calculado con precisión:

Celdas urbanas autónomas situadas en medio del bosque, con unas condiciones ambientales privilegiadas. Barrios libres de vehículos gracias a una eficiente separación de los diferentes tipos de movilidad: vehículos, bicicletas y peatones. El tráfico se deja en la periferia, mediante zonas de aparcamiento situadas en el perímetro. Los centros son ocupados por equipamientos; escuelas bibliotecas, pequeño comercio. Los edificios se emplazan protegiendo los fuertes vientos del Oeste, para favorecer las vistas del entorno. Acceso a áreas verdes, zonas deportivas, y parques infantiles todo a pocos metros de su casa. Servicios comunes y lavanderías en las plantas bajas.

 

Nuevos retos urbanos

En la actualidad, si repasamos la prensa local, los suburbios sólo llegan noticias negativas, problemas de segregación, exclusión social, desempleo, pobreza, fracaso escolar, violencia, drogas .... La periferia tiene muy mala reputación entre los medios, retratan unos suburbios llenos de problemas. Durante la campaña de 2018 la seguridad relacionada con la inmigración y el uso del espacio público ha ocupado el debate electoral de los partidos conservadores, es por tanto un tema sensible que no puede desligarse de los problemas de segregación que sufren las ciudades. En el extremo hay sectores de la opinión pública que defienden que la mejor manera de solucionar los grandes problemas urbanos es derribar los barrios del programa del millón. Relacionan edificios de gran escala con criminalidad.

En cambio, los que han vivido toda la vida en Hjällbo, como la Sagal, tienen una visión completamente diferente, son conscientes de los problemas, pero dicen que no se imaginan un lugar mejor por su infancia, lleno de zonas verdes, sin tráfico, formando parte de una comunidad cercana y diversa, mezcla de gente de todo el mundo. Una comunidad donde casi todos se conocen.

De momento, el resultado es que, para muchos, Hjällbo, es un punto de partida y un lugar de paso: cuando la gente progresa marcha del barrio y llegan otros con nuevos problemas. 

Es innegable que los tiempos han cambiado radicalmente respecto a los criterios económicos y sociales que impulsaron la construcción de estos barrios. Por lo tanto, necesitamos nuevas estrategias, nuevos modelos que nos ayuden a reinterpretar la infinidad de cualidades que estos barrios todavía tienen y representan. La arquitectura necesita adaptarse a su tiempo y aceptar los nuevos retos que se nos presentan.

Joaquim Tarrasó, arquitecto. Corresponsal del COAC en Gotemburgo, Suecia. 30 de octubre 2018

(1) http://www.svenskafilmstudion.com/movie-archive/europas-brasilia-production/

(2) https://en.wikipedia.org/wiki/Vulnerable_area

(3) 20TH CENTURY ARCHITECTURE, SWEDEN, pg 143 C.Caldeby, J. Lindvall, W. Wang. editorial Prestel

(4) https://www.expressen.se/gt/kultur/hjallbo---drommen-som-kraschade/

(*) Https://www.google.com/maps/@57.7681096,12.0039285,4581m/data=!3m1!1e3




 
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